Artículo de Fernando Bermúdez para Foro Ciudadano en La Opinión de (11/02/12)
FERNANDO BERMÚDEZ Cada Gobierno, al iniciar su mandato, realiza cambios en los distintos ministerios, no siempre para bien. El de Rajoy ha anunciado hacer cambios en el sistema educativo, entre ellos eliminar la asignatura Educación para la Ciudadanía. ¿Cómo valoramos esta iniciativa? He sido profesor de esta materia en un colegio religioso. He tenido la satisfacción de ver cómo los alumnos y alumnas, a lo largo del curso, han ido creciendo en autoestima, responsabilidad, conciencia de la dignidad de la persona, aceptación y respeto a la diversidad, espíritu de solidaridad… Han aprendido a ser tolerantes en una sociedad cada vez más intolerante, a utilizar el diálogo como medio de resolución de conflictos y a tomar conciencia de que todos los seres humanos tenemos derechos y deberes.
El objetivo de Educación para la Ciudadanía es ayudar a los alumnos a convivir en la diversidad cultural y aprender a intercambiar ideas, a ser críticos y a razonar con madurez. Resumo lo más significativo de los contenidos de esta asignatura: «La dignidad de la persona. Los valores democráticos. Derechos y deberes de los ciudadanos. Conocimiento de la realidad del mundo (pobreza, hambre, injusticias, guerras, globalización…). Sociedad y convivencia. Relaciones interpersonales. Responsabilidad y cooperación. Conocimiento de la Constitución española y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos». Entre los criterios fundamentales de la asignatura destacan: el respeto a las diferencias, el diálogo, el conocimiento y rechazo de todo tipo de discriminación, marginación e injusticia y desarrollo de la cultura de paz.
Presentación de testimonios de hombres y mujeres que se ha destacado en la humanización del mundo (Jesús de Nazaret, Gandhi, Luther King, Oscar Romero, Nelson Mandela, Vicente Ferrer…). En síntesis, Educación para la Ciudadanía busca el crecimiento personal de los alumnos y alumnas a través del desarrollo de actitudes y valores éticos y morales necesarios para convivir en sociedad y forjar un mundo mejor.
Doy fe de que esta asignatura ha sembrado una nueva conciencia profundamente humanista —y por lo tanto cristiana— en el alumnado. Es lamentable la actitud del nuevo Gobierno en suprimirla y sustituirla por otra, con el pretexto de «eliminar el adoctrinamiento ideológico». ¿Acaso educar en la conciencia crítica y social y en el respeto a la diversidad es ´adoctrinamiento ideológico´? ¿No es, sin embargo, adoctrinamiento ideológico lo que busca el Gobierno con la implantación de la nueva asignatura, llamada Educación Cívica y Constitucional, argumentando que responde a las directrices formuladas por el Consejo de Europa del año 2005? Lo cierto es que Educación para la Ciudadanía siempre se ha ajustado a las orientaciones y recomendaciones del Consejo de Europa. Por lo tanto no se entiendo el por qué del rechazo a esta asignatura.
El problema parece más ideológico-partidista que real, generado, en gran medida, por la intolerancia de la Conferencia Episcopal y de los sectores más extremistas y ultraconservadores de la sociedad, manifestando su disconformidad con la utilización del término ´género´ en lugar de ´sexo´ dentro de una materia que busca enseñar el respeto a la diversidad, el rechazo del racismo, la xenofobia o la homofobia, y el desarrollo de la igualdad de derechos y deberes entre hombres y mujeres dentro del marco de la Constitución española (art. 27.2).
Otro argumento de la Conferencia Episcopal es que Educación para la Ciudadanía educa para que los alumnos adquieran una «conciencia moral y cívica acorde con las exigencias democráticas, plurales, complejas y cambiantes en las que vivimos en un clima de respeto hacia otras personas y otras posturas morales, políticas y religiosas diferentes a la propia», y que la educación moral de los niños y jóvenes le corresponde a los padres de familia. Sin embargo, Educación para la Ciudadanía no significa que los padres de familia renuncien a transmitir a sus hijos sus propias convicciones, pues como bien señala el profesor Emilio Soriano, el respeto y el amor al prójimo es la regla de oro del cristianismo y de todas las confesiones religiosas.
En verdad parece que quienes se oponen a Educación para la Ciudadanía tienen miedo al desarrollo de la conciencia crítica en un mundo plural. Se resisten a perder el monopolio de la verdad. Quisieran regresar al nacional-catolicismo. Como católico, me duele esta postura intransigente y fundamentalista, sobre todo de un sector de la Iglesia, que más pareciera seguir el camino de los ´escribas y fariseos´ que el de Jesús.
La sociedad española está necesitada de una reconstrucción de valores éticos y ciudadanos, a todos los niveles, entre los jóvenes y adultos, ciudadanos de a pie y políticos, empresarios y trabajadores… Es por eso que el revanchismo, que da la impresión que el actual Gobierno ha tomado, no es ético ni contribuye al desarrollo de la paz social.
lunes, 13 de febrero de 2012
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